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lunes, 31 de mayo de 2010

Clint Eastwood cumple 80 años

Clint Eastwood, el tipo duro que creó escuela en las películas western de Sergio Leone y que, años después, se reinventó como analista minucioso de los sentimientos más intensos, cumple 80 años, convertido en el último gran clásico del cine.

Eastwood y su rostro impenetrable dieron clase al “spaghetti-western” y convirtieron en icónica la imagen del sombrero, el poncho y el cigarro zurcido a la comisura de los labios en una trilogía para la historia: “Por un puñado de dólares” (1964), “Por unos dólares más” (1965) y “El bueno, el malo y el feo” (1966). Esos papeles le llegaron después de protagonizar algunos filmes de serie B y encarnar durante siete años a Rowdy Yates en la popular serie estadounidense “Rawhide”, también ambientada en el Oeste.

“Estaba cansado de interpretar al vaquero ejemplar”, reconoció el propio actor. “El héroe de Leone era diferente. Una figura enigmática con tonos satíricos que funcionaba en el contexto de la película”, añadió. Con el último filme de la saga de Leone su fama se disparó y entró de lleno en el firmamento de Hollywood, lo que le permitió trabajar en varias ocasiones con Don Siegel ("Mi Nombre es Violencia", 1968; "Two Mules for Sister Sara", 1970 y "The Beguiled", 1971), del que aprendió varias de las claves que posteriormente desarrollaría como cineasta.

Y también su economía de medios, ya que Siegel se caracterizó por trabajar con presupuestos ajustados y tomas a la primera, señales patentes en el cine del Eastwood director.

En ese mismo año debutó tras las cámaras con el thriller “Play Misty for Me” (1971), donde ya dejaba pistas sobre los terrenos pantanosos y perturbadores que le atraían como narrador, e interpretó uno de los papeles más recordados de su carrera: el del violento inspector de policía Harry Callahan y su mágnum 44 en “Harry el Sucio”, de nuevo a las órdenes de Siegel, que vería hasta cuatro secuelas.

Sin embargo, el tándem con el director recogería sus mejores frutos en la mítica “Escape de Alcatraz” (1979). En los 80 se volcó en su faceta como realizador y de ahí salieron éxitos como la cuarta parte de “Harry el Sucio”, llamada “Impacto Fulminante” (1983), o las recordadas “El Jinete Pálido” (1985) y “El Guerrero Solitario” (1986).

Y cuando todos pensaban que el declive de Eastwood había llegado, el larguirucho californiano se reveló como uno de los autores más importantes del último cine estadounidense. Ganó dos Óscar, a la mejor película y al mejor director, por “Los Imperdonables” (1992), en su primera colaboración con su amigo íntimo Norman Freeman. Eastwood dedicó el filme en los títulos de crédito a Siegel y Leone.

Doce años después repitió gracias a “Million Dollar Baby”. Y, además, fue candidato en esas categorías por “Mystic River” (2002) y “Cartas de Iwo Jima” (2006) , en las que se animó a componer la banda sonora.

Desde que filmara en 1988 “Bird”, la biografía sobre el saxofonista Charlie Parker, Eastwood sorprendió con una voz y estilo propios, encadenando trabajos de hondo calado emocional y reflexiva emoción. Logró, incluso, el milagro de enamorar a la reina del drama, Meryl Streep, en “Los Puentes de Madison” (1995).

Quién se lo iba a decir a ese bebé que pesó más de seis kilos al nacer en San Francisco, hijo de dos trabajadores de una fábrica, y que se libró de ir a la guerra en Corea, confinado en el cuartel como instructor de natación. El mismo que tuvo cinco hijos con siete mujeres -se casó con Maggie Johnson y Dina, con quien vive desde 1996- y que en los últimos tiempos ha manifestado que “Gran Torino” (2008) sería su testamento como actor.

Eso sí, su carrera como director no cesa. Para octubre tiene pendiente el estreno de “Hereafter”, un thriller sobrenatural protagonizado por Matt Damon, y ya se prepara para rodar una película basada en la vida del ex director del FBI J. Edgar Hoover.

El mundo del cine, no obstante, se resiste a creer que ya no volverá a ver a Eastwood en la gran pantalla. Ese tipo de gesto hosco que pronunció frases para la posteridad como “vamos, alégrame el día” o “el mundo se divide en dos categorías: los que tienen el revólver cargado... y los que cavan. Tú cavas”.

Fuente: EFE

viernes, 15 de enero de 2010

Cuando el rugby cambió a Sudáfrica



LOS ÁNGELES (El Universal).— El primer encuentro que Matt Damon tuvo con el campeón de rugby Francois Peinar se dio en la casa del deportista hace más de un año. Esa noche, el sudafricano recibió al actor con un abrazo fraternal y una cena preparada por él mismo.

La reunión tenía una razón muy importante: Pienaar debía hablar detalladamente sobre su relación con Nelson Mandela y la misión que éste le proporcionó cuando en 1995 Sudáfrica celebró y ganó el campeonato mundial de rugby, tras años de ser excluidos de las competencias debido al racismo.

Matt Damon da vida a Francois Pienaar en la película “Invictus”, dirigida por Clint Eastwood y basada en el libro del periodista británico John Carlin, “The Human Factor: Nelson Mandela and the Game That Changed the World”, que cuenta cómo Mandela se sirvió de la final de rugby entre Sudáfrica y Nueva Zelanda para lograr la paz y la reconciliación entre las diferentes razas en el país que, el próximo junio, celebrará el Mundial de Fútbol.

Carlin ejerció de corresponsal en Sudáfrica para “The Independent” de Londres de 1989 a 1995, unos años en que el país vivió el paso del apartheid —el sistema legal de racismo— a la democracia con la llegada de Nelson Mandela al poder.

El ganador de la estatuilla dorada Morgan Freeman encarnó a Mandela, también llamado “Madiba”.

Influencia importante
Matt Damon reveló que su esposa, la ex mesera argentina Luciana Bozán, tiene gran influencia en sus decisiones cuando elige una película. A ella entonces hay que agradecerle que el actor estadounidense de 39 años haya aceptado encarnar a Piennar.

“Mi esposa ama a Clint Eastwood”, dijo Damon durante una ceremonia de gala en Nueva York que honró al veterano director de “Invictus”. “Es una responsabilidad enorme para mí interpretar a Pienaar, sobre todo porque la historia del capitán del equipo de rugby sudafricano y su relación con Mandela es prácticamente desconocida en América, y bueno, próximamente se celebrará la Copa Mundial de Fútbol ahí, así que es importante que la gente conozca la historia”, explicó el actor.



Predicar con el ejemplo
Damon, quien desconocía la historia de Mandela y el campeón de rugby, cubrió un rol que le exigió una gran labor física y mucha disciplina.

El actor relató que durante el rodaje pudo llegar cada noche a cenar con su familia.

“Nunca pensé que tenía que sacrificar la vida en familia o mi trabajo. Fue perfecto y es el tipo de vida que espero tener de aquí en más”, agregó. El libro de Carlin desgrana con toda clase de testimonios el método utilizado por Mandela para unir a su país a través del rugby: un deporte al que la gente de su raza detestaba porque era el que practicaban los blancos.

Mandela hizo que se interesaran por él, convenció a la selección —los Springboks, todos blancos menos uno— para que cambiaran la bandera que recordaba a la dominación blanca y él mismo vistió la camiseta y la gorra que los representaba. Tras una semifinal contra Francia y una final contra Nueva Zelanda los sudafricanos ganaron la Copa del Mundo. “Esa apoteosis de reconciliación sentó las bases de una democracia estable en Sudáfrica y despejó de una vez por todas el fantasma muy real de o una Guerra Civil o el surgimiento de un movimiento terrorista al estilo de ETA o el IRA”, dijo el autor del libro.

Para los que quieran ver el partido real pueden ver a traves del siguiente video:



Fuente: www.yucatan.com.mx